Quién iba a pensar que volvería a escribir, quién habría pensado que fuera a ti a quien escribiría... Mis primeras palabras después del silencio.
Hoy he llorado, me he acordado de ti, escuchando una canción con la que tú también lloras.
Lo has conseguido, mi caballero de hojalata, has derribado el muro, la fortaleza, me has marcado el corazón... ¿Qué hago ahora? Sólo puedo llorar. Llorar porque la distancia y una increíble experiencia te aparta de mi lado. Lloro porque tengo miedo de caminar sola. Y lloro porque soy feliz, porque te quiero más que a nadie nunca, nunca nadie más que tú.
Gracias por darme la vida y darme la sonrisa. Gracias por darme dolor de tripa de tanto reír cada día.
Dedicado a ti, mi amor. Mis primeras palabras en esto que es tan tuyo como mío. No te olvides de mí, que yo ya te estoy recordando y no te has marchado aún...
Gracias por descubrir en mí valores inéditos hasta el momento.
Gracias por hacer que me esfuerce en ser mejor persona cada día.
Gracias por conseguir aumentar mi sutilidad cuando de hacer las cosas bien se trata.
Gracias por enseñarme a quererme, algo necesario para vivir en los tiempos que corren.
Gracias por hacer sentirme querido, algo que hacía tiempo que no sentía.
Gracias por alegrarme la vida con dos simples minutos de conversación telefónica cuando llueve en mí.
Sobre todo...
Gracias por existir, gracias por darme la vida. No creas que yo te echaré en falta menos que tú a mí, no concibo la vida tan lejos de ti... esperaré lo que haga falta porque tú eres mi vida, mi razón de vivir.
Y sobre todo recuerda que nunca podré querer a nadie como te estoy queriendo y te voy a querer a ti. No temas, mi vida, nunca caminarás sola.
Te esperaré allá donde quiera que estés.
P.D: Sigue escribiendo, aunque sea la lista de la compra. Que no se extinga esa pequeña llama que, después de tantos años en simples ascuas, ha logrado sobrevivir y piensa en lucir y arder con fuerza. Te quiero.